CANTAR Y GESTA DE SIR COZ
Por Fran Kapilla y Tomás Valera



Este escrito data de 1999, cuando era un adolescente que iba al instituto. Tuve durante un año a un compañero de pupitre muy divertido y también muy friki con el que hice amistad en sucesivos años.

No recuerdo cómo empezó este largo escrito (que podría casi llamarse libro). Supongo que empezamos a escribir y dibujar cosas sin sentido en una libreta; las típicas cosas que se escriben cuando no mira el profesor, es decir, un dibujo del profesor hablando, con una pila enorme en la espalda y el texto "y duran... y duran...". Supongo que algunos sabrán de dónde proviene el chiste.

Entre nuestros gustos, había dos elementos que nos causaban mucha hilaridad -que prefiero no detallar por no hacer publicidad que no viene al caso-, era una serie de televisión inglesa que tenía un personaje con que reíamos mucho; y un cómic que era una parodia sobre las historias de guerreros y con el que reíamos mucho más. Uniendo ambos mundos, mezclando personajes, nació esta gesta.

En aquella libreta, íbamos escribiendo. Él ponía una estrofa y yo otra. Era un jueguecito tonto, un pasatiempo mientras no miraba el profesor. Cuando llevábamos varias páginas, nos dimos cuenta que era tan divertido que no podíamos dejarlo porque cada estrofa era más brutal que la anterior y cada uno se mostraba más ingenioso cada vez porque conducía la historia por un lugar u otro. Recuerdo que en cierto momento, nos entró un ataque de risa por las cosas que estábamos escribiendo y el profesor de inglés detuvo su escritura en la pizarra para preguntarnos de qué nos reíamos. Le contestamos en inglés y eso nos salvó para que no nos echara de clase.

Varios años después, volví a encontrar la libreta con todas esas páginas escritas a bolígrafo. Las pasé a ordenador para no perder este divertido relato que realmente es una mera anécdota adolescente. Únicamente cambié los nombres de dos personajes para que no hubiese problemas.

El "cantar" consta de seis partes, sus personajes principales están inspirado en cómics, novelas clásicas y series de televisión, de ahí la mezcla de situaciones hilarantes.

///
CANTAR PRIMERO DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Años ha, vivió aquel tal cual dichoso
con sí mismo, que valía como ocho.

Como ocho toneles de vino blanco
se bebía al día en la taberna del manco.

Sir Coz lo llamaban, y era aquel,
el de los largos cabellos y barba de un mes.

Despachaba a los malvados con destreza,
y luego se ponía como 'el Quico' de cerveza.

pero lo que Coz gustaba más que el vino blanco,
eran los bocatas que les hacía el manco.

La 'pedazo gesta' de Coznan empezó:
cuando borracho y con resaca, en la taberna despertó.

En el bosque, los pájaros cantaban y las nubes se elevaban,
y una figura más o menos medio humana por allí pasaba.

No se sabía de qué país provenía, si era chino o sevillano,
era el más vil, destructor y malvado, el gran mago Feliciano.

Feliciano era más malo que Ming, era malo de nacimiento,
a los niños les tiraba los 'Lacasitos' y a las abuelas iba confundiendo.

Además era horrible, feo, repugnante e inmundo,
se hizo mago y le dio por conquistar el mundo.

Un martes decimotercer día del mes, llegó Feliciano a lo del manco,
donde se hallaba nuestro héroe historias contando.

Llegó a la barra "limonada" pidiendo,
"eso es de mariquitas", comentaron riendo.

El tabernero le sirvió la limonada de la marca 'Tío Pepe',
y Feliciano vio un gargajo flotando, como un continente.

Feliciano le dijo: "¡Oiga, a ver que pasa!"
el tabernero respodió: "tranquilo, eso va por cuenta de la casa".

Todos se descojonaron; pero Coznan añadió:
"las limonadas son de flojillos"; y entonces se armó...

Del hechizo que Feliciano causó, el local se convirtió en humillo
y el pobre Coznan quedó hecho polvillo.

Tíos de dos metros de ancho por cuatro de alto se revolcaban en los restos,
Feliciano se largó y Coznan juró vengarse de "aqueste incesto".

Veinte tíos fuertotes perseguían a Coznan con enfado,
y éste corriendo como una liebre, se preguntaba "¿Habré errado?".

Con su espada podrida y escudo en mano,
Coz partió hacia el destino para pillar 'al Feliciano'.

Contó sus provisiones con gran esfuerzo mental,
pues no es tarea digna para un 'Neandertal'.

Armado y aprovisionado, un escudero necesitaba,
que con sabiduría y valentía la carga llevara.

Buscando arriba y abajo su escudero fue hallado,
no era más listo que Coznan y Baldrick era llamado.

Coz y Baldrick, Baldrick y Coz,
la balada iba de mal en peor.

Baldrick tenía gustos raritos,
pues siempre estaba comiendo nabitos.

Acercándose a su escudero Coz exclamó:
"¿Habías servido antes a algún señor?".

Baldrick explicó que al servicio de un lord había entrado,
y horas después se había suicidado.

Coz dijo: "Únete a mi causa muchacho"
Baldrick maulló: "No se si fiarme de vos, mi amo".

"¡Hijo de Perkins!" exclamó Coz,
y al instante a Baldrick convenció.

Los dos, por caminos andando estaban,
¡pobres ciervos, pobres osos, pobres ratas!

Y es que la peste que echaban,
a los animalejos del bosque mataba.

A un pueblecillo el dúo llegaba,
"serán 'Neandertales'" la gente pensaba.

El pueblo de los melenitas era,
los pobres no saben lo que les espera.

"¡Alto ahí, bellacos!" dijeron tres guardianes,
"¿Acaso sois hetitas?" preguntaron los rufianes.

"De toda la vida, tío" dijo Coznan sonriente,
creyendo que lo mejor era seguirles la corriente.

La paliza que ambos se llevaron no fue humana,
palos, piedras y sablazos recibieron en la espalda.

Dolidos y confusos a otro pueblo llegaron,
y en esto que otros guardias encontraron.

"¡Alto ahí, mariquitas!
¿no sereis melenitas?"

"Melenitas y a mucha honra, señores guerreros."
Insistió Baldrick a los 'pedazo gamberros'.

"Pues os cortaremos el cuello y los cojones",
y Coz pensó: "cada uno tienes sus aficiones..."

Después de otra paliza, Baldrick seguía tranquilo y desairado,
pero al gran Coz se le ocurrió una idea: vover al pueblo contrario.

Mientras Coz trazaba un plan con cuidado,
los hetitas invadían el pueblo de al lado.

Coz se aproximaba al supuesto pueblo de melenitas,
ahora infestado de salvajes hetitas.

Mientras al pueblo Coz entraba,
"¡Soy un melenita y no un guarro hetita!" nuestro héroe exclamaba.

Aquesto Coz decía,
cuando un ejército de hetitas en el pueblo había.

Coz y Baldrick sufrieron tortas, guantazos y mordiscos,
no los hubieran tratado peor que si fueran moriscos.

"¡A lanzazos!" gritaban veinte hombres,
"¡No, hagamos prisioneros!" decían otros tantos nobles.

Mientras a lanzazos a Coz iban cosiendo,
Baldrick decía: "Jo, cómo lo están poniendo".

Al otro pueblo melenita decidieron ir,
para buscar posada y dormir.

Nuestros héroes en tal pueblo estaban,
y todos con mala cara les miraban.

"En este pueblo todos somos melenitas y no os conocemos,
si sois de los nuestros, unas preguntas os haremos".

"Si vivo ¿porqué no vivo? y si muero ¿porqué no muero?,
¿Cual es la respuesta?", dijo el posadero.

"La gallina" Baldrick respodió,
"¡Eso no puede ser!" Coz insistió.

El posadero: "Calma, para ver que no sois hetitas,
os haremos una pregunta más facilita."

"Cuando los dos a un bar vais a comer,
y no queda 'Casera', ¿qué debéis hacer?"

Coz dijo: "una buena birra hay que pedir",
y Baldrick: "una porra de horchata, debo insistir."

Por las calles del pueblo, desnudos iban corriendo,
los lanzazos y sablazos ya les venían jodiendo.

"¡¡Tenéis una oportunidad de con vida salir!!"
dijo el posadero: "Pasad la prueba de repetir."

"¿Repetir qué?" dijo Coz el guerrero,
"Repetir la oración de nuestro dios Parmeno."

"¡Repetid ya las palabras del texto sagrado,
aquel que servía para envolver pescado!"

Baldrick dijo: "Una salchicha Baldrick llamada,
que con poca cultura a los dioses hablaba."

"¡Frases secretas y sagradas has hablado!",
dijo el carpintero: "¡El dios Parmeno un elegido nos ha enviado!"

Los melenitas a Baldrick en un gran altar llevaban,
y Coznan marginado y solo quedaba.

Al escudero Baldrick ya todos aclamaban,
y atado a un palo a Coz arrastraban.

"Bárbaro inmundo" dijo un melenita, "al elegido debes adorar,
o buen espadazo te vamos a dar".

Otro dijo a Coz: "¿Alguien conoce a este subproducto humano?,
si nadie lo conoce, la cabeza le pisamos y una mano le cortamos."

Baldrick reaccionó lentamente: "si este infiel los pies me besa,
le perdonaremos la vida y en el carro hará de rueda..."

Coz gritó: "¡¡¡Como eso me hagas, Baldrick, te cogeré,
y las canciones de 'el Fary' te cantaré!!!"

Así pues, Coz llevaba el altar y recibía latigazos,
los melenitas se dirigían al poblado hetita esta canción cantando:

"Ay torito bravo, ay torito bueno,
criatura sagrada del gran dios Parmeno."

Los tontos melenitas creyéndose invencibles,
por llevar a Baldrick; ¡pobres infelices!

Todos clamaban: "Viva el gran Baldrick y los melenitas,
muerte a los hetitas que son nenas y mariquitas."

Los hetitas guerreros espartanos,
al oír esto se fueron cabreando.

Dijo el líder hetita: "Tranquilo, noble pueblo,
tenemos hachas, arcos, espadas y al capitán Trueno."

"Tranquilos, estamos nosotros" dijo el posadero,
"que aunque armas no llevamos al elegido tenemos."

Las barbaridad que acontinuación se vio,
la sensibilidad del espectador hirió.

A Coznan y Baldrick solos los dejaron,
los melenitas temblorosos se las piraron.

A Coznan semejante destrucción,
a la taberna del manco le recordó.

Con sus dos katanas rajó a hetitas a destajo,
porque se acordó del malvado Feliciano.

A los débiles, viejos y bajitos Coznan rajaba,
hasta que se encontró con el capitán Trueno cara a cara.

Por vergüenza y pudor,
no se contará lo que aquí pasó.

Pero como ni pudor ni vergüenza tenemos,
lo que ocurrió contaremos.

Primeramente, el capitán Trueno,
a Coz le arrancó el pelo.

De segundas el hígado le abrió,
y sin anestesia le operó.

"¿Acaso sois vos judío, moro o berebere?"
dijo Coznan al cristiano sonriente.

Tal fue el cabreo que el buen cristiano pilló,
que a golpes de espada a Coz afeitó.

Coz vió que el capitán a sus amigos llamaba,
Jabato y 'guerrero del antifaz'; así que se largaba.

Baldrick a su rescate llegaba,
en un cubo de estiércol a Coz transportaba.

Cuando ya a salvo estaban, siguieron rastreando a Feliciano,
pero con cuidado porque los tres cristianos a ellos iban buscando.

Como larga era la travesía,
Baldrick reconstruyendo a Coz se entretenía.

Otro día yendo por el bosque un cartel casi se cargan:
"No entre en el palacio del rey Fortachón sin barba."

Dijo Coz: "Baldrick... je je, tienes una barba muy bonita..."
Y Baldrick: "Sí, nunca he usado maquinilla."

De un buen tirón, Coz a Baldrick media barba le arrancó,
y los dos con media barba entraron en lo del rey Fortachón.

A las primeras de cambio en el bar-Budo entraron,
porque les recordaba a la taberna que otros se cargaron.

Cosa rara era aquello,
allí todos eran cultos, ¡hasta el tabernero!

La o con un canuto hacían,
y vino con gaseosa bebían.

Uno que hablaba latín, decía el bribón,
que el tío más sabio era el rey Fortachón.

En la taberna Coz estaba todavía,
a juzgar por los gritos que de allí salían.

Coznan acabó con la cultura que allí había,
y dijo que Fortachón un diablo sería.

Hombre o mujer, gigante o diablo,
ese Fortachón sería amigo de Feliciano.

De repente unas pisadas horribles se oían,
y algo gigantesco hacia Coz venía.

Era un elefante de vista 'faltío',
que encima llevaba al jinete sombrío.

El del latín dijo: "¡Al rey Fortachón viene a desafiar,
está loco, la va a palmar!"

El jinete sombrío en el palacio entró,
y segundos después en calzoncillos salió.

Dijo un guardián: "Pueblo de los barbudos, oídme,
va a salir Fortachón el invencible."

Todos se escondieron en la taberna,
y Coznan quedó sólo delante de la puerta.

Temiéndose lo peor,
Coz saliva tragó.

De la puerta un enano salió,
un letrero llevaba: "soy el 'king' Fortachón."

Coz riendo: "Ese tío es un simple enano,
Papá Pitufo sería un gigante a su lado."

El rey dijo cabreado: "¡Coznan te estaba esperando,
y estos tres amigos míos te estaban buscando!"

Tres tíos como tres armarios de la puerta salieron,
el 'guerrero del antifaz', el Jabato y el capitán Trueno.

¿Cómo nuestros héroes se salvarán? ¿Qúe les ocurrirá?
Todo esto y más lo oiremos en el segundo cantar.

///
CANTAR SEGUNDO DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Existió un bárbaro que venganza buscaba,
tenía un escudero y Coznan se llamaba.

Con el rey Fortachón se metía,
este bárbaro siempre la lía.

Atrapado lo tenían tres cristianos fanáticos,
que dirigidos por Fortachón fomaban los '4 fantásticos'.

Coznan gimió: "No me matéis por favor, no valgo la pena,
soy un cobarde, un traidor, una mierda."

Baldrick dijo: "Yo creí que mi señor era un héroe Teucro,
tendré que rescatarle con el cubo de estiercol."

Coznan a Baldrick de la mano cogiendo,
que era su hijito iba diciendo.

"¿Cómo va ser su hijo?" dijo el del antifaz,
"si este tío tiene barba y de beber vino es capaz."

Coz respodió: "Qué pasa si tiene sed el chiquillo,
y esta barba son sólo cuatro pelillos."

Dijo el rey Fortachón: "Que demuestre lo dicho,
dándole un beso a su hijo."

A Coz el ánimo flaqueaba,
a Baldrick roja se le ponía la cara.

Con gran repugnancia y esfuerzo,
Coz acercó sus labios al escudero.

Baldrick la cara llena de ronchas tenía,
chinches y otros bichos había.

Mientras Coz un beso preparaba,
Baldrick un ojo le guiñaba.

Finalmente dijo gritando Coz,
"¡Prefiero otra tortura por Dios!"

A otro extremo vio la espada del Jabato,
¡puro acero toledano!

"Era broma" dijo Coz riendo,
"Quiero a mi hijo" afirmó escupiendo.

Cuando Coz un beso daba a su hijo tardío,
se oyó un ruido; era el jinete sombrío.

Fortachón gimió: "El fantasmón ha vuelto,
creí que había muerto...!

"No me gustan los sombríos" dijo el Jabato rebotadillo,
"robaron mis caballos y quemaron mi castillo."

"No me gustan los sombríos" dijo el del antifaz cabreadillo,
"destrozaron mi ciudad y a mi gente hicieron picadillo."

"No me gustan los sombríos" dijo el capitán enfadadillo,
"mataron a mi familia y se comieron mi bocadillo."

El sombrío dijo: "¿Eres tú el capitán Trueno?
¡eres mi hermano dado por muerto!

Dijo el capitán: "Trueno me decían,
y creo que un hermano en el norte tenía."

Sombrío respondió: "era el suegro, el abuelo del cuñado,
aquel que perdió la mano..."

Dijo Fortachón: "¿Aquel que la mano perdió?
ese era mi sobrino, por mi honor."

Dijo Jabato: "¿Aquel que al norte viajó?
era mi tío y allí una taberna montó."

Dijo el del antifaz: "¿El de la taberna del norte?
primo mío era, todos lo conocen."

Baldrick continuó: "¿'Bar-Ucho' por nombre tenía?
con mis amigos allí las juegas me corría."

El del latín dijo: "El 'Bar-Ucho' yo también conocía,
y con el amigo Baldrick las juegas me corría."

Todos estaban contentos y sin pena,
tenían a sus seres queridos gracias a la taberna.

Pero Coz dijo: "Sí, esa era la taberna del manco,
la que destrozó Feliciano!"

A todos los parientes un sentimiento flojillo les entraron,
y por culpa de Coznan a olvidar penas se las piraron.

El sombrío al capitán abrazaba,
y Fortachón casi lloraba.

El Jabato al 'guerrero del antifaz' la mano daba,
y Baldrick se tomaba una caña con el que latín hablaba.

Todos con tristeza hicieron un juramento:
"No descansarían hasta que Feliciano sufriera tormento".

Así los ocho héroes se fueron a buscarlo,
vamos a repetir quiénes eran por si alguien lo ha olvidado:

El capitán Trueno que buenas botas llevaba,
era alto, sonriente y de ropa nunca cambiaba.

El' guerrero del antifaz' una máscara tenía,
sólo se cubría los ojos ¡y nadie lo reconocía!

El Jabato que en la mili 'serpiente' lo llamaban,
llevaba espada de acero y faja castellana.

El jinete sombrío no era aquel que herido salió,
era un farsante que mala fama le dio.

El amigo Laertorius que latín sabía,
aunque no tenía proezas, venganza quería.

El rey Fortachón que de alto no tenía nada,
sabía una técnica que judo lo llamaban.

Baldrick, el escudero pachucho,
era inculto, bajo y delgaducho.

Y por fin, Coznan, el nota de esta balada,
que de héroe valeroso no tenía nada.

Coznan el número ocho hacía,
porque ocho toneles se bebía.

Cuando se preparaban para irse los tipos,
decidieron formar dos equipos.

A suertes lo echaron,
y salió un raro resultado.

Jabato, Trueno, Sombrío y Fortachón,
junto con Antifaz el equipo se formó.

Los tres más tontos por el camino difícil irían,
y los otros cinco un atajo buscarían.

Coz, Baldrick y Laertorius el otro equipo eran,
pobres animales, van a comenzar sus tareas.

Una pregunta se hicieron antes de proseguir:
"¿para encontrar a Feliciano, dónde hemos de ir?"

Esta pregunta le hicieron a un trovador,
y éste en verso les repondió:

"Dos caminos tenéiss enfrente,
uno limpio y bonito, y otro sucio y repelente."

"Que Baldrick decida" los dos recomendaron,
y después entre basura los tres se encontraron.

Los otros cinco héroes al mismo trovador encontraron,
y la misma pregunta formularon:

"¿Por qué camino se puede ir?" dijo el capitán,
"uno es limpio y otro sucio, tenéis un par."

El camino limpio éstos eligieron,
y los cinco cantaban contentos.

Coz en un asqueroso pantano se hallaba,
y los otros cagados de miedo estaban.

Cinco gnomos al paso les salieron,
y ellos gritaron:"¡Mamá, que miedo!"

Algo entre las piernas a Coznan le pasó,
y muy asustado a un gnomo aplastó.

Muy enfadadillos, los gnomos sus armas querían sacar,
los héroes se asustaron, se los iban a cargar.

Sacaron tirachinas y petardillos,
Coz se rió de esos chiquillos.

De repente los chiquillos gritaron;
"Ja, ja, ja", pensó Coz "los he asustado."

Los gnomos se tiraron al foso,
Coz se giró, tras él había un oso.

Laertorius con gran valor a la boca del oso fue tirado,
y los otros dos huían mientras era devorado.

A Coznan la conciencia no le remordía,
pero rescatar al romano él debía.

Pues cinco duros le había prestado,
y Laertorius todavía no se los había dado.

Coz, la mano, en la boca al oso metió,
y de entre tripas y 'hobbits' a Laertorius agarró.

Entonces el osó aspiró,
y a él también se lo tragó.

Aquello estaba muy oscuro y olía muy mal,
Baldrick con el cubo de estiércol les debía rescatar.

Baldrick, impasible, le pregunta al oso dónde está su amo,
y ¡pobre tonto! también fue tragado.

Los tres en la barriga del oso estaban,
y gran estreñimiento al animal causaban.

Dentro de la barriga gran oscuridad había,
suerte que Coz un mechero tenía.

Cuando Coz, el mechero encendió, todos se asustaron,
entre las tripas un tal Livingston estaba flotando.

El oso muy mal se sentía,
nuestros amigos, lo peor se temían.

Bajo sus pies un agujero se abrió,
y Laertorius a salir comenzó.

Coz chilló:"¡Está siendo expulsado,
vamos a ser defecados!"

El oso, rapidillo porque un dolor tenía,
se fue a cagar al foso, donde cuatro gnomos había.

Tres bárbaros por un sitio salieron,
con armas y ropas al foso cayeron.

Los inocentes gnomos, aquesto miraron,
aquella horrible escena siempre recordaron.

Mientras ésto Coznan pasaba,
los otros cinco héroes, pueblos salvaban.

Los tres cristianos doncellas rescataban,
Sombrío y Fortachón, palacios conquistaban.

Más tarde, los héroes encontraron civilizaciones inteligentes,
los tontos llegaron a Pompeya y a Camelot los fuertes.

Coz a Pompeya quería llegar,
para así el Vesubio poder visitar.

Laertorius dijo que latín sabía hablar,
a sus compañeros de la mili quería visitar.

Laertorius por la calle contento andaba,
la casa de Caecilius ya avistaba.

Coz dijo:"déjame a mí entrar primero,
que voy a saludar a esos romanos como en mi pueblo."

Unos pasos hacia la puerta había dado,
cuando se dio cuenta que la cola de un perro había pisado.

Cerberus se llamaba ese 'pedazo perro',
tenía tres cabezas y medía dos metros.

Entre sus mandíbulas a Coz cogió,
y como si fuera un hueso, en el jardín lo enterró.

Laertorius y Baldrick en la copa de un árbol lo esperaban,
no tenían miedo del perro sino que cansados estaban.

Cuando Coz del agujero salió, masticado y salivado,
ante él estaba Cacecilius alucinado.

Caecilius a su cocinero Grumión llamó,
pues creía que un vagabundo era Coz.

Laertorius lo calmó:"No llames a tu cocinero musculoso,
pues éste es Coznan el valeroso."

Caecilius dijo:"Grumión, tira 'pa dentro',
prepara bocatas para estos hambrientos."

El peligro del volcán, Caecilius les contaba,
el miedo de una erupción a todos aterrorizaba.

Habló Caecilius:"Cada año, una víctima hay que echar,
pero voluntarios en Pompeya son difíciles de encontrar."

Saltó Coz:"Se apagará de una vez cuando un héroe lancemos,
¡fuiste un gran compañero Baldrick, te añoraremos!"

Baldrick respondió:"Mi amo, os recuerdo que no soy un valiente,
pero vos tenéis fuerza, inteligencia y 'nobbits' entre los dientes."

Coz se defendió:"Sabias palabras has pronunciado,
pero comparado con Laertorius no somos nada a su lado."

Laertorius quedó estupefacto,
los pompeyanos le creían un héroe santo.

Atado a un palo, a Laertorius llevaban,
en ese momento Coz le animaba:

"Venga, hazlo como buen romano,
que vas a salvar a los Pompeyanos."

Baldrick también animaba:"míralo por el lado bonito,
en la lava, vas a estar muy morenito."

"¡¡Que los demonios del averno se os lleven!!"
gritaba Laertorius no muy alegre.

Coz contestaba:"no es necesaria tu bendición,
hacer ésto es todo un honor."

A Laertorius en el Vesubio arrojaban,
y una lagrimilla Baldrick soltaba.

Pues una espinita, clavada en el pie tenía,
y a Baldrick molestia le hacía.

Laertorius todavía iba cayendo,
de repente crujidos se estaban oyendo.

Un chorro de 200 metros de lava, a Laertorius por el aire lanzó,
el cual se perdió en el horizonte de tan alto que voló.

La lava a las casas y callejuelas llegaba,
por culpa de Coz el pueblo se abandonaba.

Cuatro pobres gnomos, que bajaban de la sierra,
un trauma psicológico les causó la escena.

Coz una carrera con Baldrick se estaba echando,
pues la lava, los talones les venía pisando.

"¿Habré errado esta vez?" Coz se preguntó,
"Son cosas naturales" Baldrick respondió.

Metella, esposa de Caecilius*, a Coz malefícios hacía,
y una legión romana juró que se vengaría.

Laertorius un largo rato había volado,
y en lo más profundo del Caribe había aterrizado.

Mientras en Pompeya las desgracias pasaban,
en Camelot a los cristianos vitoreaban:

"Vivan los héroes castellanos,
que honramos y respetamos."

*Metella, Caecilius y Grumión eran personajes del manual de latín del instituto. Un poquito parodiados aquí.

///
CANTAR TERCERO DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Nuestros héroes por Tierra Santa andaban,
y Laertorius, era el primer hombre que volaba.

En el Caribe, el romano había acabado,
y por una araña gigante estaba atrapado.

La araña viscosa y hambrienta lentamente avanzaba,
pero el latino despreocupado, ésto pensaba:

"Fue tan sólo una bromita, lo de tirarme al volcán,
seguro que enseguida a rescatarme, mis amigos vendrán."

En el Caribe, Laertorius bien se lo estaba pasando,
en Tierra Santa, Coz a una basílica estaba llegando.

"Una especie de merienda están organizando,
vamos a ver que están festejando."

Coz y Baldrick en la gran basílica se internaron,
donde un obispo a la plebe, misa estaba dando.

"Purificaos amigos, en aquesta agua de las colinas"
dijo el obispo, señalando una mala piscina.

Ambos amigos a la piscina se echaron,
y al salir, el agua negra dejaron.

"Grandes pecados, debéis haber perdido"
afirmó el obispo, mientras sacaba el sagrado vino.

Dijo Coz:"¡Hombre, lo que hay que ver,
está dando buen vinillo para beber!"

Coz subió al altar y se echó el vino a la boca,
el obispo alucinado, no creía ver tal cosa.

Y mientras esta herejía, el obispo contemplaba,
Baldrick una caja de 'galletas' encontraba.

Inquirió el escudero:"Mi señor, he encontrado galletas blancas",
El obispo dijo:"¡Deja eso, son las hostias sagradas!"

Coz respondió:"Trae un puñado 'pa acá', que hay hambruna"
Los dos héroes, se las comieron hasta no dejar ni una.

Se armó una gran bulla en la iglesia,
la plebe comía chorizo y bebía cerbeza.

El bárbaro unas monedas se había agenciado,
pues el cepillo de la iglesia se había cargado.

Al obispo el bárbaro dijo:"Eh amigo, aquí tengo dinerillo,
no se lo digas a nadie y te daré un poquillo."

El obispo irritado saltó:"¡¡Parad esta misa negra,
o me cago en Dios y todo lo que se menea!!"

Al oír este insulto, la gente se fue cabreando,
y los campesinos en lapidación estaban pensando.

A pedrada limpia, al obispo purificaban,
mientras Coz y Baldrick, de allí se largaban.

Ésta escena a cuatro gnomos transtornó,
que por allí pasaban afligidos y con temor.

Tras ellos, la basílica destrozaba quedaba,
los héroes querían montar una tienda de campaña.

En el otro extremo del mundo, cinco héroes luchaban,
eran los cristianos que leyendas y aventuras pasaban.

Coz en el desierto; los cristianos haciendo hazañas,
y Laertorius en el Caribe, al cual se le acercaba una araña:

"No tengo miedo", Laertorius dijo, "vendrán a rescatarme,
y no miro a la araña, que viene a devorarme."

Dijo Coz:"Baldrick, monta la tienda en lugar seguro,
no quiero encontrarme bandolero alguno."

El otro pensó:"la tienda plantaré en esta buena llanura,
no encontraremos bandoleros, no tengo duda alguna."

Montada la tienda de campaña, Coz un sueñecito se echó,
después preguntó a su escudero el clima del exterior.

Baldrick salió al exterior y con su tarea en mente,
ignoró al ejército que tenía enfrente.

Doscientos mil caballeros, hijos de San Luis, a cada lado había,
entre dos ejércitos estaba la tienda donde Coznan dormía.

Baldrick a los dos ejércitos sin inmutarse miraba,
y es que, calculando el tiempo ocupado estaba.

Baldrick entró en la tienda y dijo que iba a llover,
Coz se recostó y dijo que dormir tranquilo iba a poder.

Los dos ejércitos, con furia se miraban,
y enseguida el uno contra el otro se lanzaban.

Coznan, el retumbar de unos cascos oyó,
y el bárbaro se temió lo peor.

"Baldrick, cascos de caballos estoy oyendo,
¿no serán cuatro bandoleros viniendo?"

Dijo Baldrick:"No son bandoleros ni son cuatro,
son dos ejércitos que se aproximan armados."

"Ah, bueno, creí que eran bandoleros" dijo Coz,
"puedo estar tranquilo y a dormir vuelvo yo."

En un instante, Coz, de la amenaza se dio cuenta,
Baldrick había huido, y caballos caían sobre su cabeza.

En medio de hachazos y lanzazos Coz estaba,
y desde una colina, Baldrick la batalla avistaba.

Cuatro tíos a puñetazos, a Coznan se pasaron,
y después atado a un carro, un campo de espigas segaron.

Un tal Wallace a Coznan agarró,
y blandiendo su espada, al héroe moldeó.

Un tío llamado Rodrigo Díaz de Vivar a Coz cogió,
y a una sesión de 'piercing' con espada, le sometió.

Cuatro inocentes gnomos que en ese momento pasaban,
un trauma psicológico aquello les causaba.

Cuando los ejércitos, la guerra terminado habían,
el guerrero hecho polvo, la colina subía.

Baldrick, tranquilo, algo de la mochila sacaba,
era un bocata de lentejas y nabitos a las brasas.

Aquella buena comida, algo les recordó,
la taberna del manco que Feliciano destrozó.

Al mar los dos querían llegar,
pues Coz casi no podía andar.

///
CUARTO CANTAR DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Por el desierto ambos caminaban,
y una cueva sombría avistaban.

En la misteriosa cueva ellos entraban,
pues un poco de sombra buscaban.

Dijo Baldrick:”al hombre del saco no quiero encontrarme,
pasad vos, yo aquí fuera prefiero esperarle.”

Coz muy contento la entrada atravesó,
“Baldrick es un cobarde”, el bárbaro pensó.

Una antorcha, el inculto agarraba,
y unos ojos rojos ante él brillaban.

Al bárbaro inculto, el terror lo invadió,
algo de cinco metros corría en su dirección.

Al otro lado, Baldrick un grito oyó,
después todo se calmó.

“Mi amo, una paliza a alguien da con su espada,
voy a tapar la entrada a la cueva por si se le escapa.”

Coz tembloroso y raudo de la cueva escapaba,
pero no pudo, tapada la entrada estaba.

Y otro grito terrorífico se oyó,
Baldrick orgulloso se sintió.

Aullidos horribles de allí salían,
que al oido de cualquiera ofenderían.

Un nómada que pasaba decía con suma bondad:
“Amigo, no habrá entrado nadie en la cueva, ¿verdad?”

“Mi amo ha entrado y tarda mucho,
a ver si sale ya” dijo el escudero pachucho.

El nómada explicó:“Pues un terrible demonio aquí habita,
y a los viajeros incautos les arranca la lengüecita.”

Baldrick contestó contento:”Agora mesmo un grito he oído,
seguro que mi amo, con su espada al demonio ha partido.”

El nómada dijo:”Retiremos la piedra que bloquea la entrada,
que quiero saludar al héroe que a demonios gana.”

La roca ambos apartaron,
y Coznan salió rodando.

El nómada vio unos ojos rojos y lo peor se temió,
el demonio entre los dientes se lo llevó.

Coz y Baldrick de la cueva escaparon,
y al instante cuatro gnomos al lugar llegaron.

Pensando que había felicidad, a la cueva entraron,
y un horrendo espectáculo contemplaron.

Al mismo tiempo que esto ocurría,
en el Caribe, Laertorius atrapado seguía.

La araña que quería devorarle,
la pierna empezaba a olisquearle.

Lejos de allí, los cristianos buscando a Feliciano seguían,
aventuras, honor y valor a los necesitados imponían.

El bárbaro y su escudero a la costa llegaron,
donde un barco había anclado.

“Mira ese barco, Baldrick” dijo Coz,
“Amigos mercaderes, esos son.”

Un pirata del barco los vio acercándose,
cogió su espada y gritó a los andantes:

“¡Vosotros dos de allí, catetos, escuchadme,
el 'Neandertal' y el fideo andante!”

“Si limosna pedís, ya podéis largaros,
si sois ricos melenitas, podéis acercaros.”

Como los dos muy lejos todavía estaban,
no oyeron bien las dichas palabras.

Coz pensó:”Primero ha dicho ¡héroes ayudadme!
el invencible y el valiente andante.”

“Despues ha dicho que limosna iba a darnos,
porque ellos son ricos y agraciados.”

El par de tontos, raudos al barco se aproximaron,
los piratas, las hachas y los bates sacaron.

Baldrick algo raro sentía,
porque un pirata un cañón encendía.

Los piratas con sonrisas, las espadas sacaban,
y los héroes con valor, les saludaban:

"Aquí llegan los héroes justicieros,
a saludar a los fornidos marineros.”

Un marinero con repugnacia, se les acercó,
y al oído esto les musitó:

“Deponed las armas y el dinero,
o me cago en el dios Parmeno.”

Baldrick dijo:”Mi amo no posee dinero,
porque es un fiero guerrero.”

Los piratas se miraron asombrados,
y al unísono contestaron:

“Que lo demuestre domando este toro de España,
pues no podemos ni con una guadaña.”

“Mi amo es español y a mucha honra,
seguro que con un brazo atado, él lo doma.”

Coznan, mirando el paisaje estaba,
y no vio el toro que ante él soltaban.

Toda una escena los marineros vieron,
y a Coz traían sin un brazo y maltrecho.

Un pirata con perilla a los tontos se les acercó,
“Sois valientes, necesitamos gente con honor.”

Los otros piratas los miraron con desprecio,
y para alistarlos, el nombre les pidieron.

“Tú, el mono estratégicamente afeitado,
dinos tu nombre o serás degollado.”

“'Baldrick' unos niños me llamaron,
y todavía lo sigo conservando.”

Los piratas al oírlo, en carcajadas estallaron,
“Vaya nombre de subnormal”, para sí comentaron.

“Procedamos con el apellido,
y olvídate de aquellos chiquillos.”

Baldrick callado quedó,
el silencio todo inundó.

“No estoy seguro” Baldrick inquirió,
“Alguna idea tendrás” Coz explicó.

“¡Sal de ahí!” dijo el escudero a los piratas,
y Coznan dijo que el significado explicara.

“De niño a mis amigos decía "Sí, soy Baldrick, sí",
y ellos respondían "Lo sabemos, sal de ahí".

“Ahora le toca al torero, al guerrero de goma” ,
dijo el pirata Perilla al bueno de Coznan.

Coznan rápidamente las espadas sacó,
y en una elegante postura sus dotes mostró.

“Si vas a estar así, cierra las piernas,
pues en el pantalón tienes una rajeta.”

Todos se morían de risa al mirar a Coz,
¡pobres inocentes!, ¡ya conocerían el dolor!

///
CANTAR QUINTO DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Estando embarcados y ya en alta mar, la noche caía,
y los de a bordo “algo echar al cuerpo querían”.

A Baldrick lo pusieron de cocinero,
porque los marineros estaban hambrientos.

“¡Tráenos ya la sopa!”
ladraba un pirata con gorra.

Por una buena cena, todos estaban impacientes,
hasta que habló Perilla, que era el más elocuente:

“Parece que el chiquillo mucho tarda,
voy a ver si tiene, al menos la ensalada”

Unos sonidos de la cocina emanaban,
se oía al escudero y al guerrero cómo chillaban.

Cuando a la cocina entró Perilla,
vio que Coz era comido por una tortilla.

Coznan en una mandíbula estaba gritando,
pues una tortilla se lo estaba merendando.

“¡Qué criatura de las entrañas es aquesta!” dijo Perilla,
“Baldrick, ¿qué le has echado a la tortilla?”

El tonto escudero con una sustancia la había cocinado,
era verde, viscosa y Laertorius se la había dado.

Apresurado, Baldrick contestó:“¡Patatas parecían,
y huevos de retoño demoníaco en la etiqueta ponía!”

Los demás piratas a la cocina bajaron,
y de un lanzazo a Coznan salvaron.

Aunque el lanzazo un nuevo orificio le causó,
es bien cierto, que de la tortilla lo salvó.

La tortilla diabólica había escapado,
y por las bodegas se había internado.

Los piratas se marcharon sin sopa ni huevos,
y Perilla enfadado dijo a los nuevos:

"Bueno patanes, haced algo útil hoy,
echad un cabo al agua que yo a dormir voy”

“Ya me encargo yo de eso” Coz dijo con sonrisilla,
“Esperemos que no te equivoques” dijo Perilla.

Hacia el cabo Gorrilla Coz se acercaba,
“¿Qué querrá éste?” Gorrilla pensaba.

Sin mediar palabra Coz a Gorrilla agarró,
y con todas sus fuerzas al mar lo lanzó.

Otra vez Perilla de la cocina subía,
y de nuevo a Coz la palabra dirigía:

“Enciende las calderas sin guasa,
y cuidado con el fuego de las brasas.”

El pirata Tuertaco miraba en las brasas apagadas,
pues allí una moneda buscaba.

Coz llegó con una antorcha y a la caldera la lanzaba,
no se fijó que las brasas a Tuertaco incendiaban.

Coznan salió de la caldera sin oír ni un grito,
pues se olía que Baldrick cocinaba otro demonito.

Los piratas estaban sentados en la mesa,
esperaban las delicias que Baldrick hiciera.

Para no quedar mal, Baldrick unas pizzas encargó,
las pidió en un papelote y en una botella al mar arrojó.

Cuando la botella en la costa encontraron,
una embarcación llegó con las pizzas que encargaron.

Después de comer de forma 'innarrable',
a dormir se fueron los piratas miserables.

Tan sólo el cojo dormido sobre la mesa quedó,
porque estaba borrachillo de beber alcohol.

Coz a recoger el mantel iba,
era lo que encargado tenía.

De un tirón el mantel dobló,
y con él al cojo se llevó.

En un lado del barco el mantel sacudió,
las migajas y el cojo al agua tiró.

Los tiburones al cojo se zampaban,
y Coznan muy feliz canturreba:

“Mantengo limpio el barco entero,
no hay ningún bicho infecto.”

Por allí pasaban Parcheto y Perilla,
preocupados por una cosilla.

“Los muchachotes están desapareciendo,
pardiez, debe haber un asesino dentro.”

“¡Al asesino yo voy a encontrar!”
dijo Coz echando su espada atrás.

El pobre Parcheto, que tras Coz estaba,
de un tajo la cabeza le cortaba.

“Hijo mío, Parcheto” dijo Coznan,
“¿Quién te ha cortado la 'caberola'?”

“Está claro que el asesino está por aquí.”
Admitió Coznan sin ganas de vivir.

Perilla añadió: “¿Dónde te escondes asesino traidor?,
ya verás lo que le hacemos a quien a Parcheto la cabeza cortó.”

Acudieron a cubierta los tres piratas que quedaban,
todos debían buscar al asesino que escondido estaba.

Coz vociferó:“¡Por la Virgen y los siete angelillos moros,
no quiera ese asesino que lo encuentre solo!”

Perilla y Margarito buscaban sin parar,
a los camarotes iban a mirar.

Baldrick y Patillo en la cocina miraban,
por si el traidor allí estaba.

Coz registraba todo aquello,
Garfito le ayudaba en ello.

El pirata Garfito en un bidón se metía,
para sorprender al asesino que por allí se escondía.

Coz bajó a la despensa por si Garfito estaba,
y se fijó en un bidón que abierto estaba.

“Vaya descuidados marineros
el vino se va a poner malejo”

Cogió clavos, unas maderas y un martillo,
y cerró el bidón para conservar el vinillo.

Garfito encerradó allí se quedó,
atrapado en el bidón permaneció.

Mientras aquesto en el barco pasaba,
a pocas leguas Laertorius pensaba:

“La araña gigante, un dedo se me ha comido,
¡Coz vendrá a rescatarme, estoy convencido!”

En el barco un revuelo había,
Patillo delante de la tortilla corría.

Era demoníaca y hambrienta,
corría tras Patillo como una fiera.

Patillo creía estar perdido,
pues la bodega era un laberinto.

A una puerta de salvación éste llegaba,
pero por el otro lado alguien un cerrojo echaba.

Coznan el cerrojo estaba echando,
cuando un grito estaba escuchando.

Coz pensaba que al asesino encerraba,
pero era la tortilla que a Patillo devoraba.

El pirata Margarito aún seguía vivo,
era fiel y bueno como un corderito.

Perilla a Margarito miraba,
pues de éste sospechaba.

"¡La evidencia es bien clara,
todos muertos y tú como si nada!"

Perilla, una soga a Margarito le echó,
y en la quilla del cuello lo colgó.

Perilla, Coz y Baldrick, solos estaban,
cuando un barco allá se avistaba.

Llevaba insignias y cruces dibujadas,
era la Inquisición que a piratas desdeñaba.

Perilla muy nervioso se sentía,
algo muy malo presentía.

"Coznan, tira todo lo que pese por la borda,
que nos persiguen unos bellacos que son una horda .

Coz tiraba cajas y trastos,
también los utensilios y canastos.

El barco pirata gran velocidad tomaba,
y Perilla de los inquisidores se burlaba.

Entonces nuestro héroe el ancla tiraba,
según él, era lo que más pesaba.

"¡¡Qué 'faces', malandrin!!,
¿es que en la cabeza tienes serrín?"

"Yo en la testa pelo tengo,
pulgas, piojos y algún otro bichejo."

Los santos inquisidores al barco se acercaban,
sonrientes llevaban punzones y navajas.

Perilla alarmado, al dios Parmeno adoraba,
porque la Inquisición la amistad no negociaba.

Baldrick muy contento se sentía,
pues aquella escena le divertía.

Los inquisidores al barco saltaban,
y por los piratas a Coz preguntaban.

"No somos piratas malillos,
sino comerciantes de vinillo"

El obispo inquisidor a Perilla miraba,
el muy pillo de él no se fiaba.

De repente, de un bidón salió Garfito,
había estado cinco horas encogido.

"Mi capitán Perilla" dijo el insensato,
"¡Tengo ganas de saquear un barco!"

Los inquisidores, a Perilla habían 'agarrao',
porque Garfito la había 'cagao'.

Coznan y Baldrick al agua se echaron,
no querían a la quilla ser atados.

Así puesto, del barco se alejaban nadando
rumbo al Caribe, para a Feliciano seguir buscando.

///
CANTAR SEXTO DE
LA GESTA DE SIR COZ
///

Feliciano en su sucio castillo estaba viviendo,
era un lugar inmundo, era el ayuntamiento.

En ese momento oyó un ruidito,
eran como unos huesecitos.

En el sótano del castillo, Laertorius atrapado estaba,
una araña su pie se merendaba.

"Tú quién eres, malandrín insolente",
dijo Feliciano al pobre pestilente.

"Laertorius me llamo y latín hablo,
es mi profesión aunque no venga al caso."

"¡Yo el mago Feliciano soy,
y a los chiquillos miedo les doy!"

"Usted debe ser amigo entonces de Juan Tamariz,
ese que saca cartas de su nariz".

Feliciano se fue cabreado por la comparación,
de sus labios surgía una invocación.

"¡Me cago en Julio César,
vas a comprobar mi destreza!"

En ese momento alguien a la puerta llamaba,
eran Coz y Baldrick que por allí pasaban.

"Baldrick, este parece un lugar tranquilo y seguro,
nos atenderán bien, escudero pachucho."

"Entonces llamemos mucho y con emoción,
que nos abrirán con admiración"

Ambos la puerta empezaron a aporrear,
hasta que la madera cedió y se vino a rajar.

La madera dio contra una bonita vidriera,
había sido una joya, pero ahora era para la papelera.

Feliciano cabreado, vio todo aquesto,
la vidriera rota que hizo su abuelo bisiesto.

Coznan muy sonriente al castillo entraba,
Baldrick le seguía, limpiándose la baba.

Feliciano los miraba flipado,
les sonaba sus caras de otro lado.

"Tranquilo pueblerino cortés,
yo te arreglaré esos cristalillos con 'superglus tres'".

"Baldrick" dijo el insensato,
"busca algo para los cristales ir echando".

Baldrick quería ayudar como buen aprendiz,
así que arrancó un dorado tapiz.

"Aquí podemos meter los cristalillos, mi amo,
y luego en esa alfombra los desparramo".

"¡Yo os mato un millón de veces!",
dijo Feliciano, "¡aunque mi casa se jodiese!".

Feliciano empezó hacer una gran bola de energía,
rayos láser y espíritus de allí salían.

Los dos héroes no miraban estas tempestades,
estaban entretenidos recogiendo cristales.

Baldrick miró de reojo,
vio que se acercaba un rayo rojo.

"Qué pasa escudero",
preguntaba el inepto guerrero.

"Creo haber visto un rayo de fuego,
como esos que caen del cielo..."

"Tranquilo escudero de pacotilla,
seguro que no es más que una cerilla."

El rayo achicharraba a nuestros amigos,
los lanzaba volando por todo el castillo.

Sir Coz y Baldrick miedo tenían,
miraban el cielo por si otro rayo les caía.

"Creo que al dios de los rayos hemos provocado,
seguramente ha sido por no comer pescado."

El mago Feliciano seguía cabreado,
su alfombra estaban ensuciando.

La alfombra era un regalo añejo,
regalada por Fumanchú el viejo.

"Vamos a protegernos con esta tela curiosa",
decía Coz rajando la alfombra lujosa.

Coz enrollaba a su asqueroso escudero,
cuando Feliciano preparaba otro sortilegio.

"!Inmundos campesinos,
yo os convierto en sucios gorrinos!"

A los dos tontos, el hechizo nada les hacía,
y es que ser más guarro no se podía.

A Baldrick gran retortijón le entró,
pero su amo en la alfrombra lo enrolló.

"Milord, necesito defecar,
de la alfombra me tenéis que sacar."

"!No expongas tu vida a los rayos!,
haz tus necesidades aunque estés enrollado."

Gran alivio Baldrick sentía,
y un mal olor se producía.

El nauseabundo olor que de allí emanaba,
gran asco a Feliciano y Coz les causaba.

El mago y el guerrero juntos huyeron,
bajo una cama los dos se escondieron.

"Tu amigo es pestilente a más no poder,
llévatelo lejos, no lo quiero ni oler".

"Ya no es ni amigo ni escudero,
no tengo compromiso con ese vertedero."

"!Llévate al pestilente!" dijo Feliciano enfadado,
"Ya es tarde, vuestro castillo está contaminado..."

Mago y guerrero bajo la cama hablaban,
pero de repente unos pies se acercaban.

Eran pies sucios y podridos,
tenían ronchas y alpargatas del mercadillo.

"Sir Coz, venid presto a ayudarme,
de la alfombra, tenéis que sacarme."

Coz y Feliciano la nariz se tapaban,
y en silencio el aire aguantaban.

"Tu amigo es un gran nauseabundo,
su repelencia no es de este mundo"

"Aunque Baldrick parezca una persona tímida,
su repelencia es un arma química"

El escudero pachucho miedo empezaba a sentir,
creía que sólo iba a vivir.

"De la alfombra tenéis que sacarme,
porque la barba quiero rascarme".

Al tonto Coz le dio por estornudar,
y el escudero lo vino a vislumbrar.

Feliciano y Coz huían por el castillo,
les perseguía el pestilente chiquillo.

Se metieron dentro de dos armaduras brillantes,
esas que adornaba "el vater".

El escudero caminaba dando salitos,
con la alfombra tenía forma de tubito.

"A ver si pudiera rajar esta alfombra agobiante",
pensaba Baldrick mientras se acercaba a la armadura punzante.

Baldrick no sabía a cual armadura arrimarse,
a la que tenía espadadas o hachas cortantes.

"Ve a la que tiene hachas inmediatamente"
dijo Coz sutilmente.

"No hagas caso y ve a la que tienes espadas"
respondió Feliciano de forma descarada.

Coz señaló con el brazo el camino a seguir,
alejar a Baldrick debía conseguir.

Feliciano, dentro de armadura señalaba contrariamente,
quería tener lejos a Baldrick absolutamente.

Feliciano un plan pensó,
era malo y lo demostró.

"Si no te acercas a esta armadura,
te regalo una herradura."

Baldrick pensó que con la herradura podía imitar a un caballo,
lo malo es que era una y él necesitaba cuatro.

"Si no te acercas a mi armadura,
te regalo una peliculucha."

Sir Coz una cinta por la armadura asomaba,
era una peli mala, mala, muy mala.

"Gracias por la cinta que usted me presta,
es de de mi pueblo y su fiesta."

Baldrick a Feliciano se arrimaba,
pero el mago de allí escapaba.

"Ustedes no son armaduras,
son mis amigos caras-duras."

Coz también tuvo que salir huyendo,
porque el escudero lo había descubierto.

Dos puertas había al final del pasillo,
una celeste brillante y otra fea marroncillo.

Feliciano en la celeste se metía,
y Coznan la puerta fea prefería.

"!Cuidado guerrero insensato
que allí hay dos tiparracos"

Coznan esto no escuchaba,
cuando a un tipo sonriente encontraba.

Era un hombre rubio que no paraba de reir,
tenía ojos azules y se llamaba Terence Hill.

"Si adivinas lo que en la mano tengo,
dejo que huyas como un conejo".

Coznan creía que era un concurso,
a ver si se ganaba unos duros.

Dijo que un billete tenía,
de mil pesetas quizá sería.

Terence un sopapo en la cara le daba,
y la marca de los dedos le dejaba.

"Si adivinas lo que tengo en la otra mano,
dejo que te marches sin hacerte daño"

Coz gran esfuerzo mental hacía,
pues la respuesta buscar debía.

"Creo que en la mano un billete tenéis,
dadme esas dos mil calas si queréis."

Otro guantazo Terence Hill le arreaba,
y a Coz la cara se le coloreaba.

"Ahora que has aprendido puedes irte,
que voy a echarme un trago de alpiste"

Sir Coz se marchaba confundido y escupiendo dientes,
no entendía por qué no le dieron los billetes.

De repente otro tipo ante él estaba,
era gordo y grande, y tenía barba.

Bud Spencer a Coz miraba con desconfianza,
y la mano pasaba por su panza.

"Hace una hora que pedí un bocata,
¿eres tú el que de la tienda se encarga?"

Coz se acordó de los bocatas de pan blanco,
esos que se comía en la taberna del manco.

"Qué ricos estaban esos bocatas,
a puñados yo me los jalaba."

Bud Spencer un puñetazo en los hombros le dio,
y en el suelo a Coznan lo hundió.

"Te voy hacer otra pregunta, pardillo,
¿cuánto me va a tardar ese bocadillo?"

"Mil años lo menos le va a tardar,
porque la taberna no se va a recuperar."

Bud un gran puñetazo a Coz le arreaba,
y hacia el techo lo lanzaba."

El guerrero tonto, atravesaba tres pisos del castillo,
y volaba hacia arriba como un pajarillo".

Cuando Coz los escombros se estaba quitando,
una voz amistosa le estaba clamando.

Era Laertorius encadenado,
que se alegraba de ver a su paisano.

"Amigo Coz salvador y libertador,
este momento es de gran honor"

Sir Coz no tenía tiempo para charlar,
y a Laertorius no quería escuchar.

Abrió la puerta para irse,
pero fuera estaba Baldrick con despiste.

Cerró la puerta completamente,
debía pensar algo rápidamente.

"Qué buen libertador sois,
a salvarme venís hoy."

Laertorius la araña le señalaba,
esa que lentamente le masticaba.

"Ese bicho de plástico es,
no se mueve, ¿no lo ves?"

La araña era de juguete,
en grande ponía made in Albacete.

Esa araña era de un todo a cien,
igual que la cadena que sujetaba al rehén.

"Libertus sum" Laertorius decía,
cuando en pie se ponía.

"No tengo tiempo para acertijos romanos,
me persiguen dos tipos italianos."

"Quiero hablar con ellos si son italianos,
porque eso significa que son amigos paisanos"

A sir Coz eso le convenció,
quizá ahí estaba la solución.

Bajaron por el boquete del suelo,
se dejaron caer por el agujero.

Abajo los dos italianos los esperaban,
"¿Porqué no usáis el ascensor?" ellos pronuncianaban.

Laertorius en latín se presentaba,
los italianos no entendían ni papa.

Bud Spencer se estaba cansando,
y su puño estaba preparando.

"Ponte junto a tu amigo aquí",
decía a Coz el sonriente Terence Hill.

Sir Coz no entendía para que tenía que juntarse tanto,
con todo el espacio que había en el palacio.

Cuando los dos muy juntitos estaban,
los italianos un puñetazo les arreaban.

Volaron por todo el castillo,
tirando paredes y ladrillos.

El castillo se empezaba a tambalear,
porque sus columnas se empezaban a tumbar.

Con la cabeza las columnas habían tumbado,
eran Coz y Laertorius que seguían volando.

Un gran estruendo del castillo salía,
el derrumbe se producía.

El mago Feliciano de su escondite se asomaba,
justo cuando por allí Baldrick pasaba.

El chiquillo pestilente sobre el mago caía,
y de la peste Feliciano casi moría.

Mientras del olor se estaba afixiando,
el castillo se estaba derrumbando.

Finalmente el castillo quedó echo añicos,
ya no quedaba ni un cristalico.

Los italianos ya se marchaban,
justo cuando tres amigos por allí pasaban.

Eran el Jabato, el del antifaz y el capitán Trueno,
que se sorprendieron al ver aquesto.

"Gran cosa habéis realizado,
y a nosotros os habéis adelantado."

Los héroes dieron la enhorabuena al protagonista,
que había derrotado al mago malabarista.

"Tienes que explicarnos cómo lo has hecho"
preguntó el Jabato al guerrero inepto.

"A este sir Coz siempre recordaremos"
dijo el sonriente capitán Trueno.

Sir Coz no entendía nada,
y su cabeza muy bien no funcionaba.

A Feliciano llevaron a la prisión,
por ser malvado y un mamón.

Explicaron al tonto guerrero cabezón,
que recogiera su recompensa en el palacio del rey Fortachón.

Mil veces se lo explicaron,
pero Coz no entendió lo que le contaron.

Los tres héroes se marchaban rapidillo,
porque tenían que comprar sus tebeíllos.

Laertorius fue a recoger su recompensa,
con ella llenó su despensa.

Regresó al Imperio Romano,
donde le esperaba su pueblo pompeyano.

Baldrick y Coz el camino de regreso emprendieron,
para llegar al pueblo de donde salieron.

Por el camino Baldrick se iba limpiando,
y los senderos iba ensuciando.

Por fin llegaron a su pueblo natal,
aquel que los vio bocadillos tragar.

Su aventura habían acabado,
pero nada habían sacado.

Cuando estaban decaídos los chiquillos,
de repente se frotaron los ojillos.

Un gran prodigio ante ellos había,
si era un sueño no lo sabían.

La taberna reconstruída estaba,
y el tabernero manco les saludaba.

Una gran sonrisa en la cara tenían,
los dos tontos felices se sentían.

"Nos hemos ganados unos bocadillos"
dijo Sir Coz al pestilente chiquillo.

"Yo una limonada me pediría,
si no es una molestia para usía."

"Claro escudero flacucho,
yo invito en el barucho."

Así los dos tontos a su taberna entraban,
y esta gesta feliz terminaba.

Pueda parecer al lector que aquí el poema termina,
y que toda su lectura no ha sido más que una parida.

Sin embargo siéntase orgulloso del buen rato,
podrían haberle dado un sopapo.

Se despiden estos trovadores silbando,
también la tinta se nos está acabando.

Fran Kapilla y Tomás Valera son los autores,
del escrito que produce tantos dolores.

Mayo 1999

Puesto en internet (2005): frankapilla.com

 
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