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A
comienzos de año, 2008, Sergio termina su cortometraje
con el actor Lolo Martín, una historia sobre los miedos
internos que sufren los enfermos de agorafobia.
Sergio
pasaba de una producción de misterio basada en un relato
de Stephen King (Todo es eventual) a esta otra mucho más
realista y cruda. Pero... ¿realmente fue así?
Fall in me comenzó a gestarse meses antes, entre octubre-noviembre
de 2007. Se rodaron dos sesiones, sin embargo, el dios maldito
de la tecnología provocó la ruptura de la videocámara
de Sergio. Como el cineasta usaba una Jvc de disco duro (la
peor de las opciones) al romperse el disco duro (súbitamente
y sin ningún tipo de explicación) se perdió
todos esos bits que formaban el corto.

La
versión nunca vista.
El
reparto inicial recaía en Lolo Martin, Paco Campos y
Catalina Baeza como principales protagonistas. La historia era
semejante aunque tenía algunas partes fantásticas,
como las visiones de Lolo de un amigo recién fallecido.
El guión primero consistía comenzaba con un accidente
de tráfico, una moto tumbada, Lolo y Paco sangrando.
Hacían su pequeño papel, José Ruíz
y yo (Fran Kapilla) como enfermeros que socorren a los heridos.
Dentro
de la casa, Lolo mantenía conversaciones con Paco en
forma fantasmal y Catalina animaba a Lolo en una supuesta sala
de hospital. Sin embargo, como ya he dicho antes, la cámara
dio su último suspiro.
Realización.
Tras
la navidad, Sergio (esta vez con mi antigua panasonic de cintas)
volvió a comenzar el corto. Pero ya no fue igual. En
un ataque de desánimo, telefoneó a Paco y a Catalina
diciendo que no asistiesen al rodaje pues el escenario principal
venía fallando muchos días, así pues se
reunió tan sólo con Lolo, José y Rodrigo.
En pocos minutos, sin guión, sin planificación
y muchas otras cosas que hacen que el cine sea un arte, Sergio
comenzó a rodar el mismo corto con lo que tenía
a su alcance.
-
"Ha terminado
siendo un drama cuando pretendía
-
que fuera un
thriller de terror psicológico."
Estas
palabras del director, me parece, que aunque en la práctica
son acertadas, pues la diferencia de resutado eran apreciables;
en realidad no son del todo ciertas. Tanto la idea original
como lo acabado, me parecían un drama, uno con tintes
psicológicos y el otro menos tormenta mental del personaje.
Por eso discrepo de lo de "thriller de terror psicológico".
El día del rodaje, Sergio debió hacer un rápido
repaso mental a lo que quería y lo que no podía
hacer. Eliminó todas las secuencias de la aparición
fantasmal, sustituyó a la chica por un compañero
de trabajo que telefoneaba a Lolo desde una supuesta oficina
y cambió la muerte de su antiguo amigo por la de otra
persona que no vamos revelar aquí para no destrozar la
trama.
Postproducción.
El
resultado no estuvo nada mal; el corto está muy bien
montado, tiene sus flashback rápidos e hiperrealistas
en el momento adecuado, hay una buena disposición de
planos y el ritmo es perfecto. Por supuesto, la actuación
de Lolo es una bendición a la vista, el argumento es
entretenido y la música entra como un guante a la historia.
Los
inconvenientes que yo le veo es que los planos son demasiado
estáticos, se hubiese agradecido algún ligero
movimiento de cámara siguiendo una persona, una mirada,
una mano... La actuación de Rodrigo Román, sin
embargo no me resulta tan convincente; dentro de toda la buena
voluntad del amigo de Sergio, la buena interpretación
de Lolo eclipsa por completo la de Rodrigo, dejando ver algunos
de los fallos típicos de los que no se dedican a eso.
Y el último fallo fundamental, en mi opinión,
es que el corto causa un poco de pena, pero no llega a donde
las personas más nos duele; teniendo al personaje perfecto,
en las condiciones dramáticas ya presentadas, lo ideal
sería haber llegado a un estado en que el espectador
soltase una lágrima hacia el final; sin embargo deja
un poco indiferente al público, aunque esto se palía
un poco con los mensajes estadísticos médicos,
que quizá hagan reflexionar a quienes se sientan más
unidos a esta enfermedad.
En
suma, no me parece que los incovenientes sean tan graves como
la buena realización, actuación, iluminación,
etc del cortometraje; que se agradece de ver, con un buen sabor
de boca en el fin. Es una historia tranquila, para disfrutar
de ella y ver cómo se ha conseguido eso en apenas un
día de rodaje y un equipo mínimo.
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