El equipo Matryoshka en Madrid

Madrid, del 29 de octubre al 3 noviembre de 2015.


Realmente algunos miembros del equipo (como la protagonista María Ivanova) viven en Madrid todo el año, pero me gusta llamar a esta crónica de esta manera, el viaje del equipo Matryoshka en Madrid, porque la mayoría y el proyecto, nacen de Málaga.

A final octubre y hasta comienzos de noviembre, Ángel Madrid, Daniel Díaz y yo, nos vamos a Madrid. Es un viaje lleno de cosas positivas y oportunidades que se van abriendo contínuamente. Siempre he dicho que Madrid es una ciudad que me quiere y me acoge. Hicimos el viaje en el coche de Dani y tardamos unas cinco horas. Así que el jueves 29 estábamos en Madrid sobre las cinco de la tarde.

El motivo del viaje, al comienzo era múltiple. Daniel tenía que recoger el premio medalla de Oro que la Fundación 2001 le había concedido a su carrera; y por otro lado teníamos el compromiso de ir a una entrevista radiofónica en el programa de María Barbancho en Radio Libertad. También teníamos preparado una sorpresita, un flash-mob en Sol en el que íbamos a repartir quinientos panfletos. Evento que no llegamos a culminar por diversas razones. También teníamos citas con algunos amigos. Y por último y no menos inmportante, tenía en mente ver algunos espacios de Madrid por si podría desarrollarse allí mi próximo largometraje. Además, fruto de la casualidad y la buena suerte, estaban por abrirse nuevas puertas en este viaje.

Nada más llegar conseguimos aparcar justo en el barrio de la casa de Ángel, donde habíamos dejado las maletas, así que y como el tiempo apremiaba, cogemos un taxi hasta la puerta de la radio, donde llegamos justo. Allí mismo encontramos a María Ivanova, con la que habíamos quedado, y juntos subimos a la emisora.

Arriba vi por primera vez en persona a María Barbancho. Junto a ella, su hija y su hijo, que le ayudaban en el trabajo de la emisora. María Barbancho es una profesional de la palabra. Tanto en sus novelas o tras el micrófono, se trata de una excelente comunicadora, documentalista, dialoguista, y un largo etc que se traduce en una sóla palabra: profesional. Me identifico mucho con el estilo novelista de esta mujer. Y como era de esperar, el programa fue perfecto, dinámico, interesante y divertido. En la radio se habló de la sinopsis de Matryoshka, su concepto, el reparto, los técnicos, los tiempos de producción, las anécdotas y las decisiones futuras. Intervinimos todos, la conductora María Barbancho, la actriz María Ivanova, el produtor Ángel Madrid, el asistente de fotografía Daniel Díaz y yo como el director y guionista. Merece la pena escuchar esa entrevista.

Os pongo el enlace para que podáis oir esta entrevista (y ver sus fotografías)


Al terminar, y después de hacernos unas fotos de recuerdo con el casco de cosmonauta, delante del photocall, fuimos con el coche de Ivanova a cenar con dos amigas suyas; una de ellas relacionada con rtve. Conversación divertida y amena.

 

SEGUNDO DÍA EN MADRID

Al día siguiente, mientras desayunábamos los típicos churros madrileños, Ivanova me llamó diciéndome que su amiga había escrito cosas muy buenas sobre el cortometraje en su página de facebook y que estaba pensando ampliar en su blog o incluso una notícia para televisión. Todas las mañanas íbamos a desayunar a una cafetería del barrio de Viñedos. Era un sitio interesante, bueno y situado cerca del barrio de la casa de Ángel. La última mañana, la camarera ya sabía que "nube, mitad, sombra..." eran medidas malagueñas para el café porque les gastábamos la misma broma a diario.

Desde primera hora del segundo día, tuvimos la incertidumbre sobre si realizaríamos el flashmob que teníamos en mente. Llevamos a Madrid el traje espacial, el casco, las botas y todos los accesorios. Nuestra idea era hacer un paseo del cosmonauta por la plaza del Sol, y grabarla a tres cámaras que serían Dani, Candela y yo. A María le parecía una mala idea, porque se desprestigiaba el traje espacial y el estatus de la producción. En un primer momento me pareció que la idea era buena. Al final, después de sopesarolo, creo que fue bueno no hacer aquel flashmob. Una vez más, el destino nos ayudaba porque efectivamente fue mejor no realizar aquel show.

No obstante, y como teníamos en las mochilas quinientos panfletos anunciando la web de Matryoshka, empezamos a repartirlos. A gente que paseaba, en tiendas donde íbamos, a amigos que encontrábamos, etc. También dejamos algunos tacos de veinte panfletos en diversos centros de arte, bibliotecas, en mostradores del Metro e incluso en una terminal de lotería. Más o menos repartimos unos cuatrocientos panfletos en esos días. Durante el trayecto en Metro, ese día, Ángel se cayó por las escaleras mecánicas. No fue nada importante; Dani quiso hacernos un vídeo donde subíamos las escaleras en sentido contrario; Ángel empezó a caminar sobre las escaleras que bajaban, pero la velocidad era bastante rápida. Perdió el equilibrio y agarrándose a una pared lisa y resbaladiza cayó al suelo. Se hizo daño en un codo y la bolsa que tenía en la mano rodó por el pasillo; la botella de vino malagueño y el tarro de aceitunas que eran un regalo para Paco Roma, no se rompieron de milagro. Todo quedó en una anécdota. Nos hizo mucha gracia pensar en la cara que estaba poniendo el vigilante tras las cámaras de seguridad, viendo rodar a Ángel, las aceitunas y el vino.

Ese día comimos con Paco Roma y Clémence Paquier. Por cierto, se me derramó la cerveza sobre la mesa y casi llega hasta Clémence; Ángel rió la broma "ya has hecho un Fran Kapilla", refiriéndose a que unos meses antes me pasó lo mismo en un bar de Málaga.

Por la noche, Dani acudió a su entrega de premio en el hotel Wellington Palace. Consiguió aparcar justo en la plaza Neptuno, muy cerca del lugar; fue una gran suerte. Entramos con Dani al fastuoso hotel, lleno de invitados a dicho evento y prensa. Saqué algunas fotos a Dani con mi cámara, para que tuviese un buen recuerdo. Estuvimos viendo el interior del hotel y me gustó mucho como posible escenario de cine. Cuando el evento comenzó de forma privada, nos marchamos Ángel y yo para ver algunas calles de Madrid que yo quería visitar. Nuestra idea era ver algunos espacios posibles para el largometraje con Ornella Muti que sigue en espera.

Comenzaba nuestra andadura nocturna para ver posibles escenarios del próximo largometraje. El año pasado estuve en Lyon (Francia) porque en aquel momento tenía clarísimo que quería rodar allí mi guión. Sin embargo, pese a ser una ciudad maravillosa que me enamoró, no he llegado a encontrar un grupo fuerte de cineastas que me apoyasen desde Lyon, cosa muy contraria que ocurre en París donde hay muchísimos grupos que hacen cine. Hice algunas investigaciones y sólo encontré dos productoras locales interesantes y un grupo de amigos que hicieron lo que pudieron sin llegar a nada interesante. Cuando le conté mis peripecias en Lyon a Ángel, éste me recomendó fervientemente que rodase en Madrid. Así que comencé a documentarme aquella noche.

Nuestros pasos nos llevaron por la zona de los Austrias y sus calles circundantes. Los callejones empedrados antíguos, las fachadas de época, estaba buscando una zona majestuosa y a la vez mística en la ciudad. Estuvimos andando horas, hasta las doce de la noche más o menos.

Le dije a Ángel que me gustaría comer el típico bocadillo de calamares, así que me llevó a un bar de los pórticos de la plaza Mayor; un bar que parecía del siglo pasado. Me dijo que ése era el único y auténtico lugar por excelencia del bocadillo de calamares. Un bocadillo enorme que casi no cerraba de la cantidad. Acabamos caminando por los barrios circundantes de plaza Mayor, subiendo cuestas donde había interesantes vistas medievales. Al finalizar, regresamos al Wellington Palace, donde estuvimos hablando sobre la agenda de construcción de la segunda nave.
Ese día fuimos a dormir con bastante cansancio.

 

TERCER DÍA EN MADRID

Como el flashmob se había anulado, pero teníamos las cámaras allí, habíamos quedado con la actriz Encarni Migueles para hacerle un book de fotos entre Dani y yo. Así podíamos sacar partido a nuestra visita y de paso saludar a una buena amiga. Nos levantamos con un cansancio tremendo. Tuvimos que postponer la cita una hora y media para intentar recuperarnos y poder preparar los equipos.

 

Recogimos a Encarni en su barrio y luego fuimos a la zona cultaral de Matadero, lugar donde había museos, exposiciones y eventos culturales. Encarni se vistió de griega clásica y le hicimos fotos en el invernadero y en otros rincones de Matadero. Después se cambió de ropa, a un look urbano casual. Fuimos directos a un puente con forma de espiral y le hicimos fotos más activas, saltando, corriendo. La sesión duró tres horas y media, así que comimos en un Burguer King a las cuatro y media.
Nos despedimos de Encarni y rápidamente fuimos a recoger a María Ivanova de nuevo.

María nos había organizado una visita muy exclusiva, a la sala de montaje cinematográfico de sonido profesional donde personalides como Enrique Cerezo, Alex de la Iglesia, Amenabar, Trueba, etc, encargan la sonorización de sus películas. El lugar era impresionante y repito, muy exclusivo. Mesas de mezclas, microfonía, salas de doblaje, de foley, de previos, con proyectores 4k, sistema Dolby Atmos (con el premio oficial para Dolby Atmos). Un estudio de sonido entre los grandes de Europa donde se han mezclado, doblado, ecualizado, etc el sonido de películas como "Ocho apellidos vascos", "Mi gran noche", etc.


Por la noche, fuimos a cenar a un restaurante vasco. Como esa noche era la de halloween, había mucha gente disfrazada por la calle. En el restaurante, las camareras estaban disfrazadas de diversos monstruos. Nos llamó la atención una vampiresa, que tenía un acento diferente. Ángel le preguntó que de dónde era, pero ella que no quería decirlo jugaba con las palabras diciendo que no a todo. Quiso terminar la conversación diciendo que era alemana, pero a mi me parecía del Este. Como no era rusa, ni ucraniana y búlgara, pensé que sería rumana y que le daba vergüenza decirlo, así que le dije "eres transilvana", a lo que contestó que efectivamente. Luego corroboré mi teoría.

Después de cenar, tuvimos una pequeña aventura callejera. No encontrábamos el lugar donde estaba aparcado el coche de Dani. Las calles eran sumamente parecidas, había obras, era de noche... recorrimos aquel barrio varias veces, hasta que, después de media hora desandando el camino, hallamos el coche.

Aquella noche también finalizamos la jornada cansadísimos. Estábamos agotados de tanta actividad; así que convinimos en dormir mucho y descansar la noche y parte del domingo por la mañana, sin madrugar para hacer nada.

 

CUARTO DÍA

Salimos del hotel casi a las doce y media; habiendo descansado por fin. Al recoger a Ángel en su barrio, recibimos un mensaje de Laura y Fran Demur, que ya estaban en Madrid. Esta pareja, casualmente viajaban a Madrid en aquellas fechas como nosotros, pero ellos se quedaban un mes completo. Laura García es la ayudante de dirección en Matryoshka y Fran Demur es el director de sonido. Fran Demur comenzaba un curso especial en otro prestigioso estudio sonoro muy conocido en Madrid. Fran y Laura habían alquilado una casa para todo el mes y se disponían a ser madrileños durante ese tiempo.
Aquel domingo nos vimos los cinco. Para ellos era el primer día en Madrid. Fuimos a comer al bar Benzo de Vicente. Comimos tortilla de patatas, patatas bravas, pimientos fritos y algo de carne. Fue muy grato compartir la comida y charlar con ellos de cara al futuro, proyectos, la evolución de Matryoshka, etc.

Llamamos a Luís de Eribe para intentar quedar con él, pero no fue posible ni para ese día ni para el siguente. A las cuatro nos despedimos de la pareja. Llevamos a Ángel a su barrio y también nos despedimos de él sobre las cinco, ya que tenía una cita con Mercedes, una exnovia. Dani y yo, nos fuimos con el coche al centro. Conseguimos aparcar en la zona contigua a Atocha, donde está el museo Reina Sofía. Desde allí fuimos andando y haciendo fotos hasta la plaza de la Ópera y pasando por Sol. Entramos a varios locales, siempre cámara en mano e hicimos una sesión de fotos nocturnas por el centro de Madrid. Yo además de la belleza fotográfica, intentaba visualizar espacios para posible rodaje.

Cuando estuvimos muy cansados, compramos dos menús en un restaurante y vimos una película de zombies cómica, que ese día ponían con motivo del halloween. No es de mi estilo, pero para una día festivo es suficiente.

 

QUINTO DÍA

Al despertar, y de camino al centro, llamamos nuevamente a Paco Roma: pensamos que ya que hicimos a Encarni un photobook, hacerle otro a Paco era lo justo (fotos que tengo pendiente de sacar aún).

La mañana fue muy bien, haciéndole algunas fotos en Sol, en la zona de los Austrias, en una cafetería y en el mercado. Nuestra idea aquel día era hacer fotos a Paco y sobre las dos de la tarde, hacer fotos a María Ivanova. Sin embargo, sobre la una se puso a llover a mares. Tuvimos que cancelar nuestros planes porque se estaba formando un cielo oscuro y el agua nos empezaba a calar los paraguas. Así que con cuidado de nuestros equipos, nos refugiamos en el primer techado que vimos, en el ayuntamiento. Yo disfruté hasta del chaparrón y aproveché el momento para hacer una foto junto a la puerta de Alcalá. Era una foto con el móvil, aunque más o menos intentando buscar una composición interesante, con del detalle de unas bicicletas tumbadas bajo la lluvia. Al dia siguiente dicha foto fue compartida por la guía de instagram "Espacio Madrid", consiguiendo una gran cantidad de cientos de "me gustas" y seguramente algunos miles de visitas. Creo que era el remate final para mover nuestro nombre un poco más en la capital. El pequeño gran truco fue firmar la imagen en una esquina, con un programa de edición para móviles coloqué el texto: "frankapilla.com"; con lo cual sospecho que mucha gente de Madrid (según noto en el contador) habrá visitado mi página web.

Nos despedimos de Paco, de Clémence y de María. Finalizamos nuestro viaje en Madrid, recogiendo las maletas de calle Piscis. Nos despedimos de la madre de Ángel, que es una señora muy agradable y atenta. Rumbo a Málaga, salimos en coche con atasco en la M-30, más tarde, a mitad de camino, de madrugada paramos a cenar. Como ya teníamos previsto que sería una mala hora para encontrar sitios abiertos, comimos una empanadilla grande rectangular que habíamos comprado Alcampo. Con un navaja suiza la partimos en varios trocitos.

Sobre las dos de la noche llegamos a Málaga. Fue un viaje fantástico, con unos compañeros agradables y geniales. Los tres mosqueteros; lo hemos pasado genial.

 
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