frankapilla.com \ CÓMO NACIÓ ROSAS EN EL BOSQUE

Rosas en el bosque - Fran Kapilla

Cómo y porqué nació este cortometraje
"ROSAS EN EL BOSQUE"

 

Un proyecto más, pero no es uno cualquiera.

Muchos os preguntaréis que de dónde ha salido este cortometraje (“Rosas en el bosque”), porque quien me conoce bien sabe que yo suelo anunciar las cosas bastante, no tanto por publicidad sino por efusividad y dar rienda suelta a hablar de mis proyectos siempre que puedo. Y sin embargo este corto apareció para muchos de repente, sin previo aviso. Para mi es un orgullo el haber sido elegido , haber sido solicitado para dirigir este guión; siempre bajo mi total modelaje (ahora os explicaré).

Es muy extraño que yo dirija proyectos que no han sido escritos por mi o que de alguna manera hayan nacido bajo mis ideas (“Matryoshka” está coguionizado entre Escarlata y yo). De hecho, es tan raro que dirija guiones ajenos que os adelanto para todos los que me léeis que no se va a convertir en mi norma y que será muy extraño que lo vuelva hacer. ¿Por qué? Porque cada vez que recibo un guión (y os puedo asegurar que me envían muchos) hay elementos que no me gustan, la estructura narrativa en sí, el desarrollo de los personajes, el ritmo, el orden de las escenas, las omisiones abruptas o el exceso de información, la falta de documentación, etc. Por eso, casi siempre digo que no me interesa; sin embargo la idea de Eduardo Duro me gustó mucho. Además, fue un honor que Eduardo pensara en mi para dirigir su guión.

Hay que decir que la iniciativa del proyecto fue de Jose Antonio Quiles, jefe de estudios del Colegio El Tejar de Fuengirola. Jose Antonio, que siempre está ideando cualquier ocupación didáctica para sus alumnos, observó que el novedoso y próximo Festival de Cine de Fuengirola abría una sección nueva: Concurso para Colegios. Jose Antonio se informó que si un técnico ajeno al colegio podía dirigir el corto, entonces es cuando vinieron a verme. Aquella tarde en que Eduardo y Jose Antonio me solicitaron rodar este guión yo no estaba muy convencido. Intentaba explicarles que esto no es un juego, que hacer un corto bien, tipo profesional es como hacer una película; que hacía falta presupuesto, medios, personal, etc. Que si se hacía mediocremente, el resultado se podría camuflar bien pero no iba a ser nada vistoso, y a mi no me interesaba meterme en hacer cortos que no tuviesen como mínimo el nivel de “Matryoshka”.



Eduardo Duro y Jose Antonio Quiles me invitaron a ir un día al colegio. Se que me voy a extralimitar en lo que diré aquí y ruego que me perdonen los que se sientan afectados, pero lo digo de corazón. En el colegio vi dos contrastes enormes: unos profesores maravillosos que hacían su trabajo fenomenal y unas carencias de medios que os juro que daban ganas de llorar. La biblioteca es pequeñita (precisamente ese es el premio, una biblioteca); el edificio de cuatro plantas es antiguo y sin ascensores; las ventanas lo menos tienen 30 o 40 años y la vigilancia ante la delincuencia del barrio es mínima. Los alumnos son hijos de trabajadores de barrio, pero de barrio que está a límite entre la comodidad y la incomodidad, por eso, los alumnos también ofrecen un gran contraste: los hay de Altas Capacidades (practicamente niños superdotados) y los hay que tienen un futuro más difícil por su entorno educativo.

Cualquiera pudiera pensar que estoy hablando de un colegio ruinoso. No, ni mucho menos, es un centro maravilloso. El colegio está limpio, cuidado y funcionando gracias a los que allí trabajan; es un centro en un estado igual al de otros centros escolares, con las mismas limitaciones de materiales y de presupuestos. En España hay un gran problema con la educación. Que me perdonen los profesores por poner sus opiniones en mis escritos: debería destinarse muchísimo más presupuesto estatal al mantenimiento, a las comodidades, al material y a realización de proyectos. El jefe de estudios me estuvo hablando sobre las partidas presupuestarias que les daban para proyectos divulgativos (como el corto, o el teatro...) era de cero euros desde hace cinco años. ¿Así como se puede crear ninguna iniciativa? Si hasta nuestro corto les costaba dinero de su bolsillo a los profesores. Es totalmente lamentable; eso por no hablar de otros elementos como puedan ser los ordenadores, el aire acondicionado, las calefacciones, etc. Esa es la diferencia, que nuestros políticos corruptos destinan los presupuestos de vuestros hijos a llenar sus propios bolsillos (tenía que decirlo o reventaba) mientras que otros, hacemos proyectos a nuestra costa para que las cosas cambien.



En fín, lo que pude ver allí, es tanto el afán de estos profesores por educar... es tanto el amor por la cultura y tanto el empeño que ponen en realizar estos talleres (tanto que puedo decir que sus jornadas es de seis días a siete a la semana) que me decidí a hacer este cortometraje. Dije: vamos a hacer una película de 12 o 15 minutos como nunca se ha hecho con vuestros alumnos. Los niños se pusieron locos de contentos. Las clases que tenían asignadas a teatro (he de decir que Eduardo Duro lleva años por instaurar el teatro en los colegios como una clase normal; su Colegio El Tejar es de los pocos que lo ha conseguido) se convirtieron en ensayos para el corto, cásting, consejos para la cámara, etc.

Hay un detalle más que quería comentar sobre los niños. El primer día que me vieron, cuando me presenté, pregunté a todos, uno por uno, sus nombres y qué querían ser de mayores. Aquel primer día comprobé con tristeza el panorama educativo infantil: Ningún niño aspiraba a profesiones artísticas. Ni un cantante, ni una actriz, ni un bailarín, etc. Todos querían ser: futbolistas, médicos, abogados o mecánicos. Era obvio que aconsejados por sus padres, futboleros o de los que dicen “estudia derecho que tiene más salida”... ¿Qué niño quiere estudiar derecho? no tiene sentido, los niños quieren vivir aventuras y fantasía.
El último día, en un descanso del rodaje, volví a preguntar que es lo que querían estudiar. Ya habían cambiado las cosas: ahora algunas querían ser actrices, otros querían ser cámara, etc.

Así es como nació este cortometraje, inicialmente llamado “Píntame una rosa” pero que rápidamente le cambiamos el título por “Rosas en el bosque”, puesto que se acercaba más a la idea que Eduardo buscaba. Trabajar con Eduardo Duro a nivel de guión es fenomenal porque Eduardo suele aceptar todos los buenos consejos. Aunque la historia es suya, yo le fui abriendo muchas posibilidades, alternativas, sugerencias para mejoras de planos que tocaban  texto de los diálogos o movimientos. Eduardo fue deciciendo sabiamente y oyendo todas mis sugerencias. Así es como por consenso, fue naciendo el guión.
Obviamente, trabajar con Eduardo Duro como actor es más que fenomenal. Es un gran actor y una persona que se lo toma muy en serio. Yo ya había tenido la oportunidad de rodar con Eduardo por primera vez un papelito pequeño en “Las hijas de Danao”, un protagonista en el corto “Pueblo de Ángeles” y otro papelito secundario en “Matryoshka”. Con lo cual, me doy cuenta que llevo años contando con Eduardo en mis mejores proyectos. Le tengo prometido a Eduardo (ya lo hemos hablado) un suculento papel para un largometraje como protagonista, pero para más adelante, cuando sea posible.





Hay otra cosa que me gusta de Eduardo (como guionista), es que se deja llevar por “mis locuras”. Recuerdo otros cortos antiguos con guiones de otras personas (yo era un simple técnico), donde yo sugería mejoras que a compañeros les parecía imposible o muy difícil, y por lo tanto no se atrevían ni a enfrentarse a mayores complejidades. Esas cosas me quemaban y por eso ya no colaboro como técnico en otros proyectos. Pero además, me prometí a mi mismo que sólamente aceptaría dirigir guiones ajenos siempre y cuando valorasen mi visión de cineasta. El tiempo en esta vida es muy importante: el largometraje que hice y todos los siguientes cortometrajes de mi autoría han nacido gracias al alejamiento de posibles colaboraciones poco fructíferas para mi trayectoria.

Esta "Rosas en el bosque" es una muestra genial de lo que debe de ser un proyecto cooperativo: guión ajeno y una dirección propia donde se me valora mi visión cinematográfica hasta el punto de llegar a modificar cuestiones angulares sobre el guión o desarrollo de los personajes. Siempre buscando el consenso y reconstrucción con el equipo.

Eduardo Duro, que está “tan loco como yo” no tiene esa limitación sobre lo posible-imposible de la que hablaba. No le teme a nada. Le dije: “Eduardo, vamos a rodar las escenas iniciales con un coche clásico, un 2 caballos que va por curvas de los montes... y además grabado desde arriba, con drones... Eduardo, vamos a rodar en el cementerio auténtico abriendo una lápida, rompiéndola con un martillo... Eduardo ¿y si rodamos bajo el agua en medio de un pantano con la ropa que llevas?...”. Todo eso y más se hizo.






Desde el comienzo puse mi interés en hacer el corto con la máxima calidad que  me permitían  unos medios muy limitados. Rodado en 4K con la iluminación de Juan Antonio Álvarez, con ayudas de Andrés Gálvez en producción (por cierto, he descubierto en él un fiera como técnico, además de ser un excelente actor). Utilicé algunos objetivos que no había usado hasta entonces, un 12 milímetros, un 35 mm 1.6 (una focal extraña que me encanta y que compite bastante bien con mi 35 mm 1.4), un 50 1.7 y un 300 mm 5.6 y 135 2.8 para ciertos planos campestres lejanos. También pude probar mi nuevo rig y filtro mattebox, fabricado por un servidor con piezas de otros rigs.

El cásting infantil fue decisión total de Eduardo. Sobre el cásting de adultos, aconsejé a Eduardo contar por lo menos con alguna actriz muy buena, salieron varios nombres e inmediatamente elegimos a Cristina Fargas, con la que tenemos gran amistad. Cristina es una actriz excelente. La conocí haciendo de directora de actores en “Las hijas de Danao”, y después como co protagonista en “Pueblo de Ángeles”. Cristina Fargas encarna a la directora del colegio y esposa del personaje principal.

Laura Moreno Ruiz, fenomenal maquilladora, Andrés Gálvez, Dani, Jose Antonio Quiles, Juan Antonio Álvarez..., hicimos una familia rápidamente y por eso la magia que emana de cada plano es debido a la magia de la unión del equipo.

Los lugares donde rodamos fue en: Castellar de La Frontera (Cádiz), el cementerio Málaga, el colegio y los montes de Málaga. La Málaga Film Office, como siempre, atendió nuestras peticiones y nos otorgó los permisos de rodaje.
Ahora estoy montando ya el resultado y creo que es bastante bonito. Tiene algunas secuencias preciosas y una imagen, una fotografía digna de cualquier largometraje. Los momentos bajo el agua, las ópticas vintage y mi mattebox me permitieron jugar con la aparición de destellos (lens flares) en algunas esquinas a mi propio gusto. En septiembre, si tenemos la suerte de ser seleccionados en el Festival de Fuengirola, en esa sección infantil de colegios, podrá verse. En cualquier caso, al pasar el verano 2017 todos disfrutaremos de estas “Rosas en el bosque”.


Fran Kapilla.
Julio 2017






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