Reparando la pantalla de una de mis cámaras

Tras un desafortunado impacto contra el suelo, con rotura de pantalla incluída, me aventuro a reemplazar el LCD de una de mis cámaras por mi mismo. ¿Seré capaz?

fz200-2fz200

No hace mucho tiempo, octubre de 2018; estábamos planificando uno de los días de rodaje de “Disonancias“. El equipo nos habíamos desplazado hasta la localización, una casa preciosa de Churriana con más de cien años. Tengo varias cámaras para trabajar, diferentes a esta de la que hablo hoy, que para mi es casi de juguete, pero es un juguete que me gusta. La uso en viajes, preproducciones, reuniones o eventos, me gusta llevar una híbrida automática luminosa. Me refiero a la Panasonic FZ200 HD, que aunque ya tiene cinco años es una gran cámara. De la serie F de Lumix, es la que más me gusta, porque a día de hoy, existen la FZ300, la FZ1000 y la FZ2000, que graban en 4K pero ninguno de estos tres modelos tiene una lente Leica con una apertura 2,8 en todo el rango focal, tal como tiene mi vieja FZ200. Sin embargo, existen rumores para el 2019 del lanzamiento de una FZ3000 que sería la sustituta ideal de mi cámara de viajes.

Bueno, el caso es que estábamos mirando el lugar, el atrezzo, la decoración y de repente ocurrió algo que realmente es gracioso por la situación, aunque doloroso por la rotura. Vino volando hasta mi brazo un dichoso “mosquito tigre”; reaccioné rápidamente y sin pensar, fue un impulso instintivo. Moví el brazo hacia atrás para espantar al mosquito y mi mano chocó contra la puerta abierta de la casa. La puerta tiene unos cuatro metros de altura, de madera maciza y engranajes de hierro; es decir, es una puerta antigua que se ha de abrir entre dos personas fuertes. Eso significa que la puerta ni se movió, que todo el impacto se lo llevó mi mano y justamente en la mano tenía mi camara. La cámara salió volando y cayó al suelo con violencia; para suerte o desgracia, la pantalla abatible estaba abierta, así que todo el impacto lo detuvo esta pantallita. Tal vez por eso el resto de la cámara no sufrió ni un rasguño, pero el LCD quedó totalmente astillado.

fz200-7
Un dibujo que ilustra perfectamente la hazaña de “la cámara voladora”.

 

Tengo que aclarar que es la primera vez en mi trayectoria que se me cae una cámara al suelo. Siempre cuido mis equipos con mucha dedicación, protecciones de silocona, almohadillas en las cajas, bolsas reforzadas, cintas para el cuello, etc. En todos estos años, mis equipos han tenido tres percances: en “Las hijas de Danao”, el operador de steadycam se descuidó y se le cayó mi antigua Panasonic AG101 (que ya no tengo) desde una altura de un metro y medio, se dañó un objetivo 35 mm 1.4; que sigue funcionando pero no todo lo bien que debería. Años más tarde, en “Matryoshka”, el operador de cámara le dio un manotazo sin querer a mi querido objetivo 50 mm 1.7 que estaba apoyado en la mesa. Pese a salir volando y caer al suelo, afortunadamente no le pasó nada. Y recientemente, a mi se me cayó esta FZ200 al suelo por el dichoso mosquito. El balance de los tres golpes durante estos años es aceptable; no me voy a enfadar, podría haber sido peor; el mayor daño se lo llevó el 35 mm 1.4, el resto sigue funcionando perfecto, incluso la pantalla rota, tal como explicaré…

La gente del equipo vino corriendo a ver que había pasado, porque se oyó el golpe fuerte, sumado a cristalitos por el suelo. Todos estaban conmocionados; si lo pienso bien, fue un absurdo, el mosquito, el movimiento involuntario… de chiste, pero desgraciadamente la cámara cayó de mi mano. Encendí la cámara; la pantalla hizo un parpadeo con la imagen en rojo y luego ya no funcionó más. Me recordó a la visión robótica de las pelis de Terminator cuando se desconecta.

terminator

La enorme fragtura iba de una esquina a otra, estaba claro que la pantalla había quedado destruida. Sin embargo, la cámara funcionaba bien. Todos los controles; el visor ocular tambien funcionaba. Todo iba correcto, excepto la pantalla desintegrada. Me dio pena y rabia al mismo tiempo, pero lo asumí y seguimos trabajando. Recuerdo cómo Melania me decía: “¿Cómo puedes estar tan tranquilo? Yo estaría dando saltos de rabia.” ¿Qué otra cosa podía hacer? Quité los trocitos de cristal, cerré la pantalla y la pegué con cinta americana para que no se abriese sola. Seguí haciendo fotos mirando por el visor y pensando que ya encontraría una solución más adelante.

fz200-3

Al día siguiente. Las primeras soluciones eran las siguientes:

  1. Llevar la cámara a reparar a alguna tienda.
  2. Dejar la cámara así tal cual y usarla con esa limitación.
  3. Venderla muy barata y comprar otra.

Empecé por llamar a varias empresas de reparación de cámaras. Unas no se hacían cargo de esta reparación, otras no se dedicaban a las pantallas y las dos únicas que me interesaban y que podrían hacerlo, no me cogían el teléfono. El hecho fortuito de que no me cogieran el teléfono, me dio unos días para pensar una cuarta posibilidad:

4. ¿Y si intentaba repararla yo? 

Nunca había reparado (reemplazado una pieza) una cámara por mi mismo, pero me vi con ánimos de intentarlo. Abrí el plástico de la pantalla abatible. Y observé cómo estaba conectada la pantalla, había una serie de cables con una conexión y una banda delgada hacia otra conexión; también vi el modelo y numeración de la pantalla. Busqué en varias páginas pantallas LCD del mismo modelo, hasta que la encontré y la compré. El precio era sumamente barato.

fz200-6

El recambió tardó dos semanas en llegar a casa. Quité la pantalla antigua y conecté la nueva. Tiene dos conexiones, una que le da alimentación eléctrica hacia un puñado de cables y otra que conecta los datos de la imagen. La primera conexión fue sencilla, pero la segunda era bastante más dificultosa. La cinta era tan fina y endeble, que no me dejaba conectarla sin doblarse o salirse. Llegué a pensar que si era de un grosor microscópico mayor y eso impedía poder insertarla. Busqué un tutorial de un inglés que hacía algo parecido, con otra cámara distinta, otro tipo de pantalla, pero con cables más o menos parecidos. Y cuando llegó a la parte de la conexión aconsejó mojar con un poco de saliva el borde de la cinta conectora y presionar contra la superficie mientras la insertábamos. A ver si va dar un cortocircuito o se va a partir la pantalla (que era la superficie por detrás). Bueno, lo hice con mucha mesura y se conectó bien.

Cuando la encendí, funcionaba perfectamente. La pantalla está perfecta, bien ajustada, bien cerrada. No parece que haya sufrido ningún golpe y hasta la fecha de hoy, la sigo usando de manera intensa y correcta. Eso sí, celando más su protección ante posibles golpes.

fz200-4

fz200-5

Comentarios relacionados y/o interesantes >

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s